Castiliscar (Aragón)

Castiliscar es una localidad aragonesa situada al noroeste de la provincia de Zaragoza, en la comarca de las Cinco Villas, muy próxima a la frontera con Navarra. El municipio se asienta a los pies de un cerro coronado por el Castillo de Liscar, fortaleza que da nombre al pueblo y que domina visualmente el paisaje de su entorno. Su ubicación, a medio camino entre Aragón y Navarra, ha marcado el carácter de este enclave, hoy bien comunicado y vinculado a la histórica ruta románica de las Cinco Villas.

 

El territorio de Castiliscar ha estado habitado desde tiempos prehistóricos, como lo demuestran los hallazgos de cerámica campaniforme del Eneolítico encontrados en su término municipal y en localidades cercanas. Durante la época romana, el enclave cobró relevancia al situarse en el trazado de la vía que unía Caesaraugusta con Pompaelo, eje fundamental de comunicación entre ambos territorios. De este periodo se conservan importantes vestigios, como restos de la calzada romana, un antiguo dique de época imperial en el monte de El Salau y el célebre miliario de César Augusto, hallado junto a la ermita de San Román. En la Edad Media, Castiliscar se consolidó como plaza fortificada durante la Reconquista cristiana, protegida por murallas y vinculada a la Orden de San Juan, bajo cuyo amparo se desarrolló el núcleo urbano original.

 

La economía tradicional de Castiliscar ha estado basada en la agricultura y la ganadería, actividades que aún hoy mantienen su peso en la vida local. A ellas se suma en la actualidad un turismo de interior ligado tanto al patrimonio histórico como a su condición de lugar de paso dentro de las rutas culturales de la comarca. Este equilibrio entre tradición y apertura al visitante define el presente de una localidad que conserva su esencia rural sin renunciar a nuevos servicios y equipamientos.

 

El patrimonio castilicisco es uno de sus principales atractivos. Destacan la torre del antiguo castillo, vestigio de la fortaleza medieval, y la iglesia de San Juan Bautista, templo románico avanzado de finales del siglo XII, donde el sarcófago paleocristiano del siglo IV cumple la función de altar. Este sarcófago, una de las grandes joyas locales, puede conocerse también a través de su reproducción en el museo dedicado a la historia y a la Orden de San Juan. Completan el conjunto la ermita del Santo Cristo, el Calvario románico y la ermita de San Román, situada a varios kilómetros del casco urbano y vinculada a una tradicional romería. Las fiestas en honor al Santo Cristo del Castillo, San Isidro Labrador y la Virgen del Rosario refuerzan la identidad colectiva de Castiliscar, una villa pequeña en tamaño, pero rica en historia, patrimonio y tradición.